Todos los que aprendimos a navegar a vela fuimos sorprendidos por domar los barcos con el viento. Después de un tiempo ya no era cuestión de hacer el barco andar, más bien se torna en que navegue lo más rápido posible, sentir el timón, ver que las velas porten bien, desafiar al viento.

Pero siempre hay más. Ahora también desafiamos la gravedad con los foils.

Son muchos los navegantes que quieren probar esta nueva sensación y retarse a sí mismos, dominar el barco; además de apuntar y trimar bien, ¡ahora hay que subir y mantenerse afuera del agua!

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