La revista The Naval Architect publica en el número de octubre los resultados de una encuesta realizada entre 7.000 ingenieros navales; las preguntas giran alrededor de la confianza que tienen en mantener su puesto de trabajo, la tendencia de futuro en su sector, y si estarían dispuestos a cambiar de sector en caso de que en el suyo les fuera mal.

Los resultados dan que pensar:

  • A día de hoy, el 70% tienen confianza en su puesto de trabajo
  • El porcentaje sube al 85% y 84% para ingenieros en el sector de las sociedades de clasificación y en el de los buques tanque respectivamente
  • Del 30% restante, la gran mayoría preferirían cambiar a un contrato por obra para mejorar sus perspectivas (frente a las opciones de movilidad laboral o cambiar de sector)
  • El 63% tienen confianza en el futuro de su puesto de trabajo (en un plazo de hasta 3 años); porcentaje que baja el 57% para ingenieros trabajando en astilleros

Los que no tienen buenas expectativas prefieren cambiar de un contrato indefinido a uno por obra, antes que cambiar de residencia. Pero como dice el artículo, un contrato por obra puede implicar también cierta movilidad laboral: el proyecto empieza en un país y termina en otro. En cualquier caso debería imponerse la flexibilidad: tanto para no esperar un contrato indefinido de por vida, como para vivir en diferentes sitios siguiendo un proyecto determinado. También se pone el acento en que los astilleros deben buscar maneras de retener a sus empleados (ya que si estos tienen poca confianza en el futuro de su puesto, buscarán otras opciones que les parezcan más seguras).

El artículo concluye viendo el futuro con optimismo para los ingenieros navales. Personalmente no creo que esto sea extrapolable a España (ni los resultados de la encuesta, ni las conclusiones, ni el optimismo).

Hay muchas empresas que hacen contratos basura; las hay que prefieren al mediocre porque le podrán pagar menos; las hay que crean ingenieros-funcionarios porque priman la obediencia de perfil bajo sobre la creatividad… Yo tengo clara una cosa: si pudiera volver 15 años atrás, quemaría mi currículum basado en las empresas en las que he trabajado. Buscaría un proyecto interesante para trabajar en él; y luego otro, y otro, y otro; proyectos para los que de verdad se necesitara cierto ingenio y no simplemente interpretar un reglamento para copiar un barco existente; proyectos en los que no pasara un mes sin haber aprendido algo relevante. Me haría un currículum basado en proyectos, una carpeta de trabajos, un portfolio. Y en él habría fotos de todos los sitios en los que habría vivido: Cádiz, Hamburgo, Turku…

Trabajo por proyectos y aceptar la flexibilidad: ahí está el futuro.


 ¿Te ha gustado el artículo? Clica aquí para seguirnos; es GRATIS y recibirás nuestras novedades en tu mail.

 

Anuncios